El proyecto solicitado largamente desde la comarca del Nansa contará con una inversión de casi 800.000 euros.

Visitar la Cueva de Chufín, una de las diez cavidades de Cantabria reconocidas como Patrimonio de la Humanidad, ofrece, además del disfrute de un excepcional conjunto de arte rupestre paleolítico, el acceso a través de un paraje de singular belleza, rodeado de una densa vegetación arbórea y con la presencia casi constante del agua del río Nansa. Todo a través de una senda que discurre casi en paralelo al pantano de Palombera. Una zona de tránsito natural hacia la también conocida como Cueva del Moro Chufín ubicada en el municipio de Rionansa y que es una vieja demanda que se ha venido gestionando desde hace muchos años pero, que a día de hoy, no se ha logrado materializar. Ahora el Ayuntamiento que preside José Miguel Gómez (PP) está dando nuevos pasos con los que confía que en esta ocasión pueda ser, por fin, una realidad, muy necesaria por las graves deficiencias de seguridad y funcionalidad que presenta el actual sendero.

Para ello el Consistorio encargó la redacción de un proyecto que se ha comenzado a tramitar ante los organismos implicados para recabar los correspondientes informes favorables, en concreto ante Cultura, Biodiversidad y la Confederación Hidrográfica. Cuando se ultimen, se solicitará la correspondiente autorización a la Comisión Regional de Urbanismo, y ese será el paso definitivo para llegar a ejecutarlo. Para ello se cuenta con la predisposición de la Consejería de Cultura, responsable última de dicha cavidad, para financiar la propuesta que está sobre la mesa, cuyo presupuesto asciende a 789.650 euros. Estos fondos servirán para dotar a este importante recurso patrimonial de un acceso adecuado, ordenado y seguro para los interesados.

Los planes

El proyecto que se está intentando sacar adelante plantea dos accesos diferenciados hacia la cueva, cada uno con una función específica. Por un lado, la entrada principal para visitantes, que discurre en su mayor parte aprovechando el trazado de un sendero existente que en su mayor parte va paralelo a la lámina de agua del embalse de Palombera. Por otro lado, se prevé un acceso secundario de carácter rodado, en este caso destinado principalmente a facilitar las labores de ejecución de las obras y, posteriormente, permitir la llegada de vehículos de emergencia o mantenimiento cuando sea necesario. Esta entrada aprovechará una pista rural existente en el entorno, que se adaptará para proporcionar un tránsito seguro y funcional, con un firme granular y el ancho necesario para el paso de vehículos.

Las claves

El actual sendero de acceso tiene graves deficiencias y en algunos puntos llega a ser casi intransitable

Faltan algunos permisos en la tramitación, pero la Consejería de Cultura está dispuesta a asumir el coste

Para el primero de los accesos, que es la base fundamental del proyecto, se contempla acondicionarlo como camino peatonal, manteniendo su carácter natural y priorizando la integración paisajística, ya que constituye un recorrido de extraordinario atractivo desde el punto de vista ambiental. Dicho itinerario se inicia en el pequeño aparcamiento al que son trasladados los visitantes en furgoneta desde el centro receptor situado en la localidad de Riclones. Desde ese lugar se iniciará un recorrido a pie de unos 700 metros de longitud, hasta llegar a la cavidad.

Dadas las diferentes características del terreno por el que discurre el sendero, se contempla acondicionar el espacio, minimizando en todo momento el movimiento de tierras y evitando afecciones innecesarias a la vegetación del entorno. Para ello se utilizará en algunos lugares pavimento de losa de piedra natural, colocada de forma dispersa para mantener la estética rústica.

En otros lugares más próximos al pantano, para garantizar el tránsito, se prevé construir muros de mampostería de piedra. En otros puntos de elevada pendiente y fuerte irregularidad del terreno se contempla instalar pasarelas de madera, en algunos momentos con escaleras, para evitar un impacto negativo sobre el singular paisaje. En el tramo final, que está más próximo a la entrada a la cueva, la intervención será mínima: allí se mantendrá en todo momento el trazado original y adaptándose a las condiciones existentes.

Fuente: El Diario Montañés