Los trabajadores aseguran que perciben unos 3.500 euros menos al año y consideran necesaria la incorporación de una tercera cuadrilla para poder funcionar en las mismas condiciones que otras BRIF.

Los trabajadores de la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) con base en Ruente han reclamado mejoras en sus condiciones laborales y salariales, que consideran inferiores a las existentes en otras bases del país.

Según denuncia el colectivo, la diferencia salarial puede alcanzar de media los 3.500 euros anuales, mientras que las nóminas mensuales de estos profesionales, contratados por la empresa pública Tragsa y dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, no alcanzarían los 1.200 euros.

Una de sus principales reivindicaciones es la incorporación de una tercera cuadrilla. Actualmente, la base cántabra dispone únicamente de dos, una circunstancia que impide aplicar el mismo sistema de turnos que en otras instalaciones y que repercute también en determinados complementos salariales.

Los trabajadores señalan además otras diferencias relacionadas con las vacaciones durante la campaña de incendios, la disponibilidad o la utilización de maquinaria. También explican que el medio aéreo asignado a la base está operativo durante aproximadamente dos meses y medio al año.

Una base que funciona durante todo el año

La BRIF de Ruente comenzó su actividad en 2006, inicialmente concebida como un refuerzo durante los meses de invierno para hacer frente a los incendios forestales.

Posteriormente, el Ministerio amplió su actividad para que la instalación funcionase durante todo el año. Sin embargo, los trabajadores sostienen que este cambio no estuvo acompañado de un aumento suficiente de personal, manteniéndose las dos cuadrillas y recurriendo a horas extraordinarias cuando ha sido necesario reforzar el servicio.

Desde la Asociación de Trabajadores de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales confían en que la situación pueda mejorar próximamente. Su presidente, Marcos Gómez Carpintero, apunta a la posibilidad de que la base de Ruente pase a funcionar como una BRIF Bravo, lo que permitiría reforzar su estructura.

El colectivo espera que el próximo encargo del Ministerio a Tragsa permita avanzar en esta dirección y dotar a la base cántabra de más medios, una tercera cuadrilla y unas condiciones laborales equiparables a las del resto de brigadas del país.