Una investigación internacional confirma la relevancia del enclave cántabro para conocer cómo eran los bosques y ecosistemas terrestres de hace 105 millones de años

El yacimiento de ámbar de El Soplao se ha consolidado como uno de los depósitos más importantes de Europa para conocer cómo eran los ecosistemas terrestres durante el Cretácico inferior.

Una investigación internacional que reúne los principales estudios realizados sobre el enclave destaca la excepcional conservación de sus fósiles y la información que proporcionan para reconstruir la biodiversidad y las relaciones entre los seres vivos que habitaban estos bosques hace unos 105 millones de años.

El ámbar de El Soplao ha permitido conservar auténticas escenas de aquellos ecosistemas. Los investigadores han encontrado evidencias de depredación, parasitismo y otras relaciones entre especies, además de comportamientos tan singulares como el de algunas larvas de insectos que utilizaban restos vegetales para camuflarse de sus depredadores y presas.

Más de 1.500 inclusiones de artrópodos

Hasta el momento se han recuperado en El Soplao más de 1.500 inclusiones de artrópodos y se han identificado 40 especies, muchas de ellas descritas por primera vez para la ciencia.

La extraordinaria conservación de algunos ejemplares permite incluso observar estructuras microscópicas y obtener información sobre su anatomía, comportamiento y forma de vida.

Los estudios realizados sitúan así al yacimiento cántabro como una referencia internacional para comprender cómo funcionaban los bosques y ecosistemas terrestres de hace más de cien millones de años.